Me siento solo en la estructura.
El viento es frío
y el camino hasta el metro
forma parte de un mecanismo
engrasado,
de los días y las horas.
Vueltas abajo y arriba, como las de Juan Ramón (Jiménez).
Hay círculos y semicírculos incompletos.
Versos escuetos.
Prosas temblorosas, resúmenes de episodios necios.
Cuando el sentimiento bosteza,
recuerdo que hay un lugar para la pereza,
para la inacción.
Hay derecho de no hacer.
Debo abrazar con palabras amables
la emoción que recibo.
Otorgarme el primer premio al amor propio.
Acostumbrado, resisto.
A estas horas ya no sé calcular la raíz cúbica de 31,
ni falta que hace.
Me siento solo en la estructura,
pero esta soledad forma parte del edificio
y contemplo la superestructura, y la subestructura.
No me asombra.
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