Versos repetitivos

Sobre la hoja en blanco,

dibujo una línea. 

La línea se envuelve en una curva. 

La curva forma una hélice. 

La hélice se transforma en espiral. 

La espiral echa a volar. 

Cada vez que escribo,

es como si repitiera una historia 

antigua, que, casi siempre,

desemboca 

en un río de versos repetitivos. 

Colaboramos en crear este instante presente. 

Aceptamos determinadas normas de juego. 

Sabemos que las cartas están marcadas 

para el anfitrión 

y, aun así,

nos prestamos a ser malabaristas en el juego del otro. 

En definitiva, << si nos hacemos mierda >>,

es porque queremos 

y porque creemos 

que esa es la única forma de amar

y de entregarse al otro, y no. 

Es una elección. 

Como muchas veces,

la soledad es una elección. 

No caer en el chantaje que propone un cuerpo. 

No caer en el chantaje de una ausencia. 

Hay presencias que están ausentes,

desde el inicio.

Decorar la propia estancia con la propia luz interior.

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