Cuando la tristeza aparece,
es el ego el que está trabajando a deshoras.
La vida no quita ni pone.
La vida marca límites de tiempo
y hace uso de las circunstancias
para construir las situaciones.
Los problemas tienen el tamaño y la intensidad
que le queremos adjudicar.
Para seguir adelante,
hace falta cuidarse,
hace falta ser humilde
y aceptar que no todo se puede manejar
y que hay puzles a medio terminar.
Cuando encajen las piezas del rompecabezas,
los días nos traerán este sol de diciembre,
reinventado.
La imaginación debería funcionar
pero no para traernos
escenas de una película
en la que no participamos.
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