Luces de extrarradio

Noviembre, 

con su carga emotiva,

nos confina en las barriadas. 

Entre risotadas de compadres 

que se reencuentran 

y el tímido caminar de la señora 

que anda con bastón. 

Entre el pariente recién llegado,

con su maletón,

buscando probar fortuna 

en la gran metrópolis-ciudad. 

He deseado montar una oficina 

en una cafetería para anotar 

el paso del tiempo

y observar todos los paisajes humanos

a mi alcance. 

He rechazado el trabajo asalariado de múltiples formas 

porque me impedía dedicarme al arte,

pero he tenido que renunciar a este último 

por la mera subsistencia de mi persona y de mi familia. 

En un tablero de juego 

en el que sólo cabe trabajar hasta la jubilación, 

creo poseer una buena disposición. 

¿Qué es el éxito?

Me preguntas entre vaso y vaso de vino. 

"El éxito es resistir y nunca desistir. "

Nada que ver con todos los atropellos materiales 

de los que haces acopio. 

Nada que ver con el lujo de las lentejuelas. 

Nada que ver con la imagen que dices proyectar. 

Viviré entre luces de extrarradio, 

porque nunca debí abandonarlo,

ni siquiera atardecerlo,

rumbo a mi ciudad-dormitorio. 


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