«Καἱ σύ, τέκνον», Kaì sý, téknon? Julio César a Bruto
"¿Cuánto pesa una lágrima?
-Depende: la de un niño caprichoso
pesa menos que el viento,
pero la del niño hambriento
pesa más que toda la tierra." -Gianni Rodari en "Inventando números"
Como los imperios desisten de sus ambiciones históricas,
así se deterioran algunos pequeños reyes urbanos.
El problema no es ya el abandono de la senda gloriosa,
del camino de la victoria constante, que, nunca existió,
por otro lado.
El asunto pivota sobre la idea de
no aceptar a los monstruos interiores que habitan
en la imaginación y hacen modificar la perspectiva
y la percepción de la realidad.
En el callejón sin salida de la existencia,
muchos han querido alargar el momento
en que les cayera el jarro de agua fría en la cabeza.
Nadie está exento.
Todos podemos caer en el circuito
y en los bucles
de persecución que propone el ego.
Huir ...
Escapar del cuerpo como prisión
que ahoga y asfixia.
Enterrar al intestino y a la entraña,
e invocar la velocidad
de un ciclomotor derrapando en una curva
como síntoma del cambio.
La vida trae sus lecciones.
Es mejor poder subsistir por uno mismo
que tener que recurrir a otros
para pagar el seguro de todos los artefactos
motorizados que, nos elevan del piso,
por encima del resto de los mortales.
Edipo, armado con una katana,
no soporta mirarse al espejo,
y en el bosque lleno de brumas,
no es, como casi ningún mortal,
la sombra de un samurai.
Si se sacaran conclusiones, una sería
que deberíamos salir de los palacios
donde tuvimos una posición hegemónica y
abrazar la soledad y a las sombras - aprehender y aprender - como el refugio.
Dorian Gray se deforma cada mañana,
con cada día que pasa.
Nadie es inocente.
Todos caminamos errantes.
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