Electra

 Electra mea en el salón 

ante los invitados,

mientras se autodiagnostica 

la enésima dolencia, a su pesar.

Su papá no tendrá que contratar detectives, 

ni llamar a una empresa de seguridad.

Su orín es tan fuerte que a todos causa 

malestar.

Resultará que un camión la ha atropellado 

en el centro de la ciudad, 

pero ese será solo un mensaje oficial.

En cierta forma, la realidad, 

es ver a Electra en cuclillas, 

meando para el público general.

Comentarios