Recuerdos familiares

 */ Cuando escribo sobre esto, creo que a mí no me gustaría leerlo, en el caso de ser el hijo de esa persona. De todas formas, algunos se lo han buscado. /* 

/Primer recuerdo/

Recuerdo a mi tía de Sevilla, la más cornuda de España. 

Mientras una lágrima se le caía,

cantaba y tocaba las palmas. 

¿Qué necesidad había?

¿Acaso éramos su público entregado?

¡Cuánta falsedad la inteligencia hería!

Habría sido mejor decir que nada es para tanto. 

Su marido era un señorito cortijero altanero y bocazas.

Creía ser un gran artista, un vividor de un gran sueño. 

Por la vida él iba dejando trampas,

y ella con tesón y esfuerzo sacó adelante la casa sola. 

Antes que festejar con Paco Lobatón,

debieron hacer un monográfico de la familia numerosa 

monoparental. 

Por la vida ella iba coleccionando faltas de respeto,

desplantes e intromisiones en su casa. 

El estilo de vida americano de las afueras de Sevilla 

lindaba con el humilde polígono San Pablo. 

/Segundo recuerdo/

Recuerdo a mi tía de Granada, 

que según la crónica local,

había hecho un gran matrimonio. 

Él era un gran arquitecto, arquetipo de un señor moderado 

y equilibrado. 

En la física de las vigas, 

la suma de fuerzas es igual a cero y

la suma de los momentos también lo es.

En el jardín de las maldades, 

la opinión se parece a un cierre contable. 

A cada asiento le corresponde su contra-asiento.

Todos perdonan las ofensas 

si el patrimonio es consistente. 

Hacen loas, celebran los aplausos

y se colocan a un peldaño del Triunfo,

subiendo las escaleras de la calle Santa Bárbara. 

El debe y el haber 

no entienden de dos casas paralelas,

de dos mujeres que se saben y se ignoran 

y que mantienen su pulso 

mientras conocen su lugar en la jerarquía:

esposa y amante, madre y secretaria. 

El catolicismo extremo de Monseñor Escrivá

sobre este asunto, 

no sé qué diría. 

Si esto se parece más 

al Islam clásico y vamos esta tarde a rezar a la Mezquita. 

"Vente conmigo, Mohamed, vámonos a tomarnos un té en la tetería.

Después nos fumamos una sheesha de fresa.

En esto los alquimistas sabrán de sobra cómo funciona un tractor,

cómo se intercambian los fluídos en la pipa.

Te voy a llevar a un bareto de esos de los de antiguamente."

Dicen que es mejor no encender un fuego para apagar otro,

porque el incendio se extiende y nos salpica de alguna forma. 

Practicar la compasión es algo legítimo,

pero de todos los puñales que sus hijos lanzaron,

desearía clavarles uno a uno en forma de palabras. 

Continuaron el debate cancelando el debate,

evitando el saludo. 

Cuando me hablas, hace tiempo que estoy allí, permíteme la licencia. 

No soy mejor que tú pero tú tampoco eres mejor que yo. 

Hijos e hijas de la misma raíz con circunstancias familiares adversas. 

¿Qué tienes tú que hablar ahora de mi gente?  




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