El baile de ayer

 Si no has aprendido nada 

del baile de ayer,

es porque no eres responsable 

y no sabes calcular las consecuencias 

y sus efectos devastadores. 

Existe esa falsa creencia 

de que se puede danzar en todos los salones,

perseguir el aroma de una estrella,

o caerse de bruces en vez de sentado,

y que no pasa -absolutamente nada-. 

Sin embargo, 

las estrellas no tienen aroma 

y caerse de bruces resulta peligroso

ya que lo siguiente 

es una pérdida del conocimiento 

y una visita al hospital con un previo viaje en ambulancia.

¿Habrás visto el paisaje nocturno? 

Cuando crecíamos, creímos jugar a ser bandoleros,

auténticos forajidos que habitaban la noche 

como un país fronterizo 

sin pensar demasiado,

ejecutando conductas aprendidas 

y no corregidas por ningún adulto de referencia

y no me refiero a esa frase de refilón

de un professeur  

o a ese intento fallido de un familiar cercano. 

Cocinábamos desastres y teníamos que probar 

nuestro plato suculento años más tarde. 

Era cuestión de tiempo. 

Sin embargo,

la vida reparte bofetadas 

para que aprendamos

y esas bofetadas 

duelen,

como las que más de una vez 

nos dió , tarde, nuestra madre. 

Éramos tan ignorantes, y quizás lo seguimos siendo. 

Pero, al menos, somos conscientes de nuestra ignorancia infinita. 

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