No quiero estar en una habitación
rodeado de farsantes. Anónimo popular.
Antes de disparar con ese revólver
palabras que puedan herir, piensa.
Lo que ves en los demás es reflejo de tu interior.
Deja que, cada cual, se exprese y fomente su idea,
su proyecto sin entrar en el estudio
de lo que espera conseguir.
Algunos en su tarea buscan sentirse plenos,
hacer las paces consigo mismos.
Otros en su afán tienen motivaciones religiosas,
y siguen la teoría, el dogma asociado
a una cosmovisión,
aunque, en la práctica cotidiana,
actúen siguiendo la lógica
del mercader,
anotando en la plantilla contable,
el debe, el haber y los resultados en la cuenta.
Además,
existen gentes que practican el fetichismo,
el vínculo a una iconografía,
a un sistema de símbolos,
que por sí mismos son herramientas que construyen
en el mejor de los casos.
¡Libradnos de los que dicen ser,
y practican el verbo mecánico!
¡Libradnos de los que dicen hacer,
y son depredadores con dientes afilados!
¡Confiemos en los que hacen y desvisten
su corazón guarnecido bajo telas
para entregárnoslo!
Perdone que no le/la salude,
le declaré la guerra abierta a los farsantes
y, para sacarle de dudas,
le diré que no estoy en guerra conmigo mismo.
Voy a disparar este revólver al aire.
No deseo que mis balas le alcancen
pues,
no hay disparo más efectivo
que el que dicta la propia conciencia.
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