Antes de que desaparezca,
y espero que sea tras una vida larga y plena,
quiero agradecer a la familia
todo lo que me ha dado.
Sin ellos, este viaje no se habría iniciado
y no viviría en una ciudad con tantas oportunidades.
No es verdad que uno consigue las cosas por sus propios medios.
Para hacer esto, se debe poder llevar a cabo.
No habría subido una cuesta si no me hubieran comprado una bicicleta.
No sabría cocinar si no hubiera aprendido de mi madre.
No conocería lo que es el ajedrez si mi hermano Carlos no me hubiera
fabricado uno. Carlos, guardaespaldas de las calles oscuras. Profesor de informática
en sus ratos libres. Firmeza y ternura.
No sabría jugar casi al fútbol si Salvador no hubiera insistido y le doy gracias
a sus patadas porque cuando todavía me las dan no las siento en las piernas.
No conocería tantos lugares de la provincia sin mi querida tía Charo.
No tendría la referencia de un buen hombre sin haber conocido a mi tío Miguel.
No sabría qué es hacer un diagnóstico sin las grandes charlas con mi tío Fermín.
No habría visto la nieve sin mi tío Antonio.
No conocería de la crítica feroz sin Fidel, ni tampoco sabría sacar lecturas laterales.
No sabría lo que son los colores sin Blanca.
Ni el silencio sin Juan de Dios.
No sabría lo que es un mal marido sin Mercedes.
No tendría ni idea de lo que es la entrega, el trabajo constante, la humildad sin Dolores.
No sabría lo que es vencer los prejuicios sin mi abuela Mercedes.
Gracias a todos de corazón.
Comentarios
Publicar un comentario