El pájaro muerto sobre el asfalto devorado por las hormigas.
El perro apaleado, al que le grita su amo
porque siente la angustia y la frustración
de la triste existencia humana.
Son pequeñas muestras de un verso cotidiano.
La vía del tren que chirría
al paso de un torrente sonoro cargado
de motores, humanidad y metales.
El nido de víboras
que es el entorno laboral.
La expectativa empresarial,
el sistema industrial
que deglute y destroza.
Bendiciones al dios dinero y a la plutocracia.
La escasa esperanza
del inmigrante ilegal,
la del apátrida,
la del emigrante, la del refugiado.
No hacer que la siguiente línea sea
una repetición de la anterior
en su contexto y su significado.
Carne cruda como cruda realidad que enfrentar
con la disciplina del púgil
que salta a la cuerda
consciente de lo que se juega
en el próximo combate.
Pasadizos como tableros de ajedrez diurnos y nocturnos,
cuadres de cuentas,
flexiones y lunas de mármol lacrado.
La paz es una isla a la que asomarse
en el remanso oscuro.
Poemas de bienvenidas y adioses.
Vida de monasterio urbano.
Platos que lavar,
basura que tirar al cubo,
ideas que ordenar.
Seguir la senda, organizarse y asociarse
para construir.
¿Qué se puede fabricar con un buen fin?
Mirar al pasado como una página de una novela ya leída.
¿Qué aporta? ¿Suma de veras?
Conectarse al instante.
El sendero es largo.
Humildad y seriedad para combatir.
Comentarios
Publicar un comentario