Le persone capitano per caso
Le persone capitano per caso
nella nostra vita,
ma non a caso.
Spesso ci riempiono di insegnamenti.
A volte ci fanno volare alto,
altre ci schiantano a terra
insegnandoci il dolore…
donandoci tutto,
portandosi via tutto,
lasciandoci niente.
Alda Merini
Un viaje ha de ser comenzado sin demasiada expectativa.
Subir a un autobús o a un tren y salir de la estación.
Atrás queda una microhistoria que jamás será contada
pero que cabe en más de un volumen de biografía personal.
Al llegar al destino, continúa nuestro viaje
en un lugar y en una sentimentalidad, en ocasiones, conocidos.
Reproducir el laberinto de la infancia siempre es complicado,
y más cuando observamos jóvenes reencarnaciones de presencias del pasado.
Entonces, el dolor se nos vuelve intenso.
Duele la infancia, pero más duele el recuerdo, la distancia, la desidia, la apatía o el olvido.
No duelen los demás, porque los demás se duelen a ellos mismos.
Procuro concentrarme en la parte de la tarea que me he encomendado a mí mismo:
trazar caminos, guiar y acompañar.
Se me hace complicado,
sentir que vuelvo a pasear por aldeas incendiadas de humo
en plena madrugada,
darme cuenta de que tampoco aquí tengo sitio pues la calma
es una estación que alberga un andén olvidado por el que no circulan
los trenes.
Uno viaja al origen y se confronta con la asfixia
que provoca el abandono, el desamparo, la recursiva pregunta
de ... ¿dónde está Mamá?
Saber que se está rodeado de personas no excluye el sentirse solo.
Comunicarse con seres que van a lo suyo, que traen sus programas,
sus agendas y sus objetivos. Lo tienen tan organizado...
También tengo mi agenda y mi programa.
¿Qué es ser un anfitrión?
¿Regalar su presencia en paseos en coche o compartir su sabiduría?
No me convence
el discurso metálico, "terapeútico" de caballeros
que estudian la pose, y carraspean antes de iniciar la alocución,
pues le resta naturalidad a un proceso
que, ya de por sí mezcla, el placer y el displacer en todo su esplendor.
Todo poema tiene su subpoema:
"Rosa en el jardín,
la alcanzo y una espina
se me clava.
Mi mano sangrante me recuerda la osadía
de alcanzar la prístina belleza de la flor
que, inalcanzable,
se muestra tan separada
en su distancia como la realidad está del deseo,
como la verdad sin sesgo frente a la brutal falacia. "
¿Existe la verdad pura cristalina?
La verdad es un poliedro de muchas aristas y todos dicen
ser poseedores de la misma. Lo que no se dan cuenta
es de que son puntos que pertenecen a rectas distintas y se juntan
si es posible en un vértice.
Hay viajes geométricos que no son poliedros sino circulares.
Vuelta por tierras manchegas.
Me alegra ver las campiñas
llenas de viñedos y percibir la entrada en la ciudad oxidada y macilenta,
por territorio vallecano.
Ortoedros, cajas de zapatos, subterráneos,
vorágine, parque y asfalto.
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