Primogénito

Con un humor que apenas entiendo, 

con una arrogancia que apenas comparto, 

con una escasa voluntad de diálogo, 

viene desfilando... El primogénito de todos sus hermanos.

¿Hay que inclinarse ante su presencia? ¿Decir a todo que sí? ¿Desistir de los principios? ¿Cuadrarse militarmente ante semejante aparición? 

Muchos principios han de ser revisados pero en este juego nadie cede, 

y no seré yo el primero en dar un paso atrás.

Este señor no muestra ningún respeto ni empatía y camina "por terreno conquistado" 

Le ha salido un sobrino rebelde y ésto no entra en sus cálculos.

Haga usted el favor y vuelva por donde ha venido.

Aquí no es bien recibido y su presencia es molesta y causa dolor.

Una madre agoniza mientras su ego se destruye ante una taza de caldo. 

La pedagogía fratricida en nuestra familia tiene algún origen histórico. 

Auténticos besadores que traicionan a las espaldas forman hemeroteca del lujo extinguido, de los tiempos de la Belle Epoque.

Vendéis discursos de amor, pero aplicáis la lógica fría de un lunes. 

Años más tarde:

intentando practicar la piedad y la compasión,

puedo soltar su desprecio,

que es recíproco con respecto al mío. 

Adiós.




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