Brindo por todos aquellos
que sus palabras malgastaron,
que herir quisieron
pero sus balas no alcanzaron.
Por los garantes de la norma,
por los policías de la métrica,
por los árbitros de la elegancia,
por los que se empoderan
con tanta prestancia,
que parece como si fundaran
una dinastía.
Brindo por los expertos,
pues hay que reconocer su valía.
Brindo por todos aquellos
que antepusieron
su medalla
a la brega constante contra la injusticia.
Brindo por los que hoy construyen
un nuevo presente.
Brindo por los que se dejan la piel
por sus familias para que no falte de nada.
Brindo por tí, hermano y hermana,
brindo por los amaneceres de enero.
Brindo, y sé que este brindis es lindo.
Brindo aunque sé que en mi calle
no hay tamarindos.
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