Las recetas de ayer

Cada familia es un mundo, 

cada ciudad: un universo. 

Por eso, cuando me preguntas 

si todavía sirven las recetas de ayer 

sobre ésto, aquéllo y lo otro, te diré 

que depende. 

Olvidar cuál es el origen no es el asunto. 

Se trata de cuestionar la ortodoxia y la teoría de un todo construído. 

De un artefacto para sobrevivir, 

que es una máquina caduca. 

Revisar con el lápiz el apego 

a unos versos, a la canción que sonaba en la radio,

a toda una atmósfera envolvente. 

Desmadejar la madeja. 

Despedirse de aquellos lugares,

dar luz a una lámpara, 

salir de la cueva llena de oscuridad y telarañas,

resurgir. 

Resurgir sin querer reaccionar,

sin querer dejar nuestra huella:

Como humildes caminantes que atraviesan

calles y avenidas,

ciudades en cuesta,

se intenta 

consolar al niño interior,

al que se siente solo frente a la ciudad,

al que ha temblado de terror 

tras un ataque en la placeta con un trozo de madera

o ha visto una faca descomunal esconderse en el fondo de un abrigo.

Llueve en la parada de autobús

y no pasa nada ni nadie...


En su espera, recuerda el niño el viejo mensaje,

la antígua receta: ir p'alante

Hablar de emociones no está permitido,

y por eso lo ves llorar en silencio y sonarse los mocos sin pañuelo.

En la escuela, el maestro dice que el niño no se defiende...

Acto seguido imitando a Olajuwon 

se cuelga 

contra los hierros del cartel que anuncia las líneas 7 y 12

y cree ser un pivot de los Houston Rockets. 

¡El gran mate soñado! 

El autobús ha arrancado.

Allá abajo, tras la curva del tambor,

ruído de coches y motocicletas, claxones que forman 

escasa armonía sobre el asfalto. 

El niño ha cumplido 14 años. 

Ya se cuelga en las canastas pero sólo a una mano y casi no llega. 

Abandona el yunque y el martillo pero está hecho mierda. 

Por eso y por su forma de ser: escapa.

Es un fugitivo que no afronta. Busca el consuelo fácil de las relaciones con las chicas.

No toma drogas y no toma alcohol en exceso.

El deporte es una válvula que lo conecta con la vida. 

Desajuste social. Vuelta al combate. La próxima estación será terminar el instituto. 

Se han hecho grandes esfuerzos. 

¿Dónde están los amigos que nunca existieron?

El niño se ha hecho adulto y no revisa en exceso sus habilidades sociales,

aunque todavía le quedan algunas. 

Va de fracaso en fracaso, al estilo Churchill, sin perder el entusiasmo. 

Huckleberry Finn encuentra a Snow White in the middle of the forest

Et voilà, tout est corrigé! 

¿De veras? 

No creo... 

Ambos traen un baúl de recuerdos, historias, vínculos afectivos y pequeños traumas... 

¿Podrán continuar el camino juntos? ¿O la vida ya se encargará de enviarles lecciones por fascículos?



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