Todavía un verso más.
Estás hecho de tus errores,
construído con historias,
aprendizajes antíguos y nuevos,
verdaderos como esta calle
desprovista de hormigón y de asfalto.
Tras los cielos negruzcos del otoño,
se esconde la estación soledad,
tan necesaria,
tan creadora.
Un colchón tirado en medio de la acera y cubierto de hojas
secas.
Es temprano para desaparecer.
El niño que eras, te espera tras
la puerta a que aparezcas.
¿Ves?
Todavía las nubes lloran contigo
ante esa realidad que has guardado,
a cal y canto,
cubierta de bruma,
como un tesoro que arde
entre tus manos.
Has vuelto.
Ese viaje hacia lo más profundo
continúa.
Te has estado echando de menos
durante muchos años
y tus ojos se cubren de agua que cura.
Comentarios
Publicar un comentario