Charlas de entendidos

 Sobre el estrado: dos entendidos. 

Poco importa el asunto. 

Se felicitan de conocerse 

el uno al otro. 

Comparten objeciones,

vivencias, algún chascarrillo y se introducen, 

de forma paulatina,

en el meollo teórico de su cosa 

mega-importante. 

Su lenguaje hermético y cerrado,

apto sólo para unos cuantos conocedores 

profundos del procedimiento, 

revela un intento de pensamiento 

técnico, científico y revelador. 

En el caso que nos ocupa,

su retórica acompaña una revisión 

de la historia de la revolución rusa. 

¿Es este un tratado pedagógico?

¿Cómo pretenderían contarle la revolución 

a gentes ajenas 

a esta alacena del saber enciclopédico? 

¿Cómo se convence con argumentos heredados?

¿Cómo sería una revolución en España,

tierra feudal de señores y esclavos?


Comentarios