Partidos que viven de hemerotecas

Partidos políticos que viven de hemerotecas, 

de la batalla de ayer,

de alguna que otra revolución sucedida en otoño.

De huelgas en blanco y negro,

cárceles franquistas,

tanto dolor y sufrimiento en la clandestinidad

para hincar la rodilla en la transacción financiera. 

Células que se organizan en torno a la figura nuclear del cabecilla

en cada barrio,

que supuestamente cumple órdenes estrictas

pero que falsea 

entre otras cosas: el socialismo de marca registrada,

para convertirlo en la tiranía de sus narices

, la respuesta burocrática,

el consenso y la pluralidad. 

Antiguos camaradas de luchas etéreas 

que me envían artículos alabando al comunismo albanés,

ignorando cuánto miedo, cuánta represión 

y cuánta muerte dejó atrás Enver Hoxha 

y su narcisismo sin precedentes. 

La falocracia, el estalinismo, la agencia de colocación,

la inmobiliaria que el partido acarrea,

es una crónica de una desactualización sin precedentes. 

Persiguen las luchas y cuando se consiguen

corren todos a hacerse una foto,

como en una excursión del Imserso

a apropiarse del copyright de lo obtenido,

dueños de tamaña recompensa. 

El cuestionamiento sobre la nariz del líder, es decir,

si es puntiaguda o gorda o chata o está mal formada... 

es índice preclaro de subversión. Gulag, exterminio, ostracismo, marginación.

Socialismo es compartir. Socialismo es amor. 

Socialismo no es un centinela apostado en una garita 

dispuesto a colocarle un tiro en la cabeza 

al primero que pasa. 


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