Muñecos de goma

 Cuando hay jefes 

que nos pegan,

que nos azotan con un adjetivo flagelante,

un sustantivo tortuoso y un verbo gélido,

como si fuéramos muñecos de goma,

me planteo... 

¡Qué infelices deben ser!

¡Cuánto daño le hacen al mundo y se hacen a ellos mismos 

con su fusta-boomerang! 

Sobre sus cuadernos de bitácora,

luces de logos, insignias, 

y certificados de alta calidad. 

Normas ISO, Financial Times,

The Economist, contactos con lobbys influyentes. 

Dogmas de clase-media,

casona de barri antic, tenis, fiestas de guardar,

homilia 

y baile sideral. 

¿Doble vida, tal vez? 

¿Desarreglo testimonial?

El Josep Antoni es Mari Toñi en un bar de la diagonal

a partir de las siete.

Dicen que por las mañanas, 

reparte hostias como panes, repletas de virilidad.

Crónica urbana. 

Después parlem. Tot bé. 

Llamaremos al Jordi, se va a liar parda. 


Comentarios