Mientras me hablas de cifras,
datos, contrastas tu eficacia,
pones en tela de juicio algunos parámetros,
se nota que hay gente tan experta como tú
que habla de temas tan efímeros
que no significan nada.
Mientras utilizas tecnicismos,
lenguajes articulados en torno a la mercadotecnia
dispuestos para un fin,
este lunes agoniza
en el almanaque dispuesto
a ser tachado.
En la coyuntura que subyace al acto,
¿qué escribirían ahora otros poetas?
No importa.
Pues el ahora es un verbo instantáneo, una isla que desaparece
tras el rugir de un mar que no veo, casi otoñal
y al que le acechan tormentas, de sobra conocidas.
El personaje construído como mecanismo de defensa
ante la sociedad demoledora y destructiva,
pierde su vigencia.
Has sabido conectar con la esencia de tu ser,
y de la identidad primera
vendrán amables verdades.
No hay que mantener el impulso reactivo.
Construir música que nos contraste con el momento.
Sentirnos libres. Llorar sobre el folio y que las palabras sean un río.
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