Michelangelo no podía creerlo:
Se había hecho de día,
el sol entraba de forma sigilosa
por el ventanal antíguo
de su piso de la calle Fuencarral
y, junto a él, en el lecho,
había un agujero del tamaño
de un océano: Ornella había desaparecido.
La había conocido la noche anterior
en la calle del Oso,
en el ambiente festivo propio del mundo pandémico,
disfrazado todo de cálculos frikis de distancia social
que a nadie convencen.
¿Cómo era posible?
¡Que persigan a la fugitiva!
¡Que la detengan!
Denunciaré su desaparición, se decía,
mientras fue a buscar la caja de Almax Forte en su cajón de la mesita de noche.
El dolor de estómago se debía a que
Michelangelo se sentía ya apegado a un cuerpo,
como un clavo a una estructura de madera.
Crónica y relato de questo mondo hipster,
de certezas y bit coins del pseudo-amor,
sexo caníbal y huída.
Vuelta a la relajación
y programación de nuevas sesiones
de fast-food, satisfiers y proxenetas del ocio y del placer.
Dice el nuevo anuncio: pídelo por deliveroo. Llama al 666.
La humanidad está hueca
como un árbol vaciado
por la inmediatez, por la rendición de cuentas al ego,
y por la negligencia que supone
el no poder afrontar sin presentar
el certificado en legítima defensa
vía red social
o whatsapp.
Toccata e fuga. Cabify per ritornare a casa.
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