En días como este

A mis niños, que ya no son tan niños 

En días como este, 

yo quiero llorar 

hasta que no queden más lágrimas. 

Vaciarme de agua con sal 

y sentirme algo más aliviado. 

Este viaje no es sencillo, 

pero he llegado a la conclusión 

y no ha costado mucho comprender 

que, en este trayecto, 

no estoy solo. 

Tengo grabados en el corazón vuestros nombres, 

vuestras primeras sonrisas y vuestros primeros pasos, 

las veces que hemos reído juntos y 

también cómo y cuánto nos hemos enfadado. 

En mi reloj están guardados los momentos de oro, 

los momentos de plata y de bronce. También 

los de hojalata y abono orgánicos. 

Observo la sonrisa forzada de una foto de domingo 

y me he preguntado en qué diablos pensaba,

cuando escapaba de los flashes de la cámara. 

Sin embargo, con vosotros no tengo escapatoria. 

Me atrapasteis desde el primer segundo 

y os querré pase lo que pase: 

que la palabra no se adelante 

al acto. 

Mañana volveréis a vuestras raíces, 

a cultivarlas, 

a sacarles brillo y a abrazar a los vuestros,

a visitar todos esos paisajes 

de los que ya tengo una perspectiva:

no sé similar a la vuestra,

tan sólo distinta. 

Queridos míos,

que tengáis buen viento 

en vuestra barca

y os transporte a lugares hermosos, 

viviendo cada instante como si fuera el último. 

Abrid vuestros sentidos,

ejercitad la memoria de las cosas simples

y sed curiosos. 

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