Arte gastronómico y música clásica

 Era un ritual de los días de invierno,

ver a mi madre en la cocina pelando cebollas,

que según confesaba 

le venían bien para 

"acordarse de todas sus penas" 

y escuchando radio clásica. 

Me acercaba y le ayudaba,

aprendía de su arte gastronómico,

de las mezclas y sabores antíguos.

También de la fabricación de nuevos. 

Al final, lo limpiábamos todo (o no)

y nos sentábamos a la mesa. 

La conversación fluía 

y siempre había tabúes 

y puertas cerradas por sí mismas.

También ventanas abiertas,

pequeñas esperanzas como las que trae un 

corto verso. 

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