Te celebro 2021
y te doy la bienvenida:
Vienes cargado de presagios
y hay medios de propaganda
que se encargan de construir
- great expectations -
Frente a ésto cabe
ser todavía más escéptico,
algo menos cínico,
e intensificar la dosis
de nihilismo,
manteniendo viva alguna que otra esperanza.
Hay que destacar que, al menos,
en 2020
este mundo de mascarillas
nos ha hecho despojarnos
en parte, de las máscaras
que llevábamos años llevando
para poder colocar los naipes
que faltaban sobre la mesa
en una jugada que se acerca al final de la partida.
Fin del viaje
El año que se va nos ha confrontado contra
la realidad,
contra la verdad desnuda que subyace a un hecho, o a varios,
y que vienen dados por duración, tamaño, intensidad y repercusión vital.
Agradezco el metal cotidiano que significa la vida,
y lo procuro doblar con el cincel
como perfilo un verso.
Metal que brilla y se apaga
en módicos plazos de aleatoria supervivencia.
Ojalá este mundo nos pertenezca a todos por igual.
Alzaré mi copa en la ceremonia del brindis
por aquellas verdades inaplazables,
que nos parecían inmutables,
y que al ser derrumbadas
hacen que se quiebre el castillo fortificado de la apariencia.
Saludaré a todas aquellas banderas que decían defender al pueblo
pero que, manchadas de sangre,
no alcanzan ya a abrigarlo.
¿No te has preguntado nunca
para qué seducen al silencio
palabras dulces que embriagan?
Quien las recoge y las hace suyas
busca el narcótico,
la complacencia pasiva,
la mordaza
que aprieta.
No hay espectáculo más bello que el silencio.
No hay dicha mayor
que ser estela propia
indivisable
en el cielo oscuro del invierno.
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