Granada no se rinde,
mas yo no soy una ciudad entera.
Vengo de unas coordenadas concretas,
de una historia particular
y me mezclo con el líquido
de la gran metrópoli madrileña.
Pero hay en mí
algo de ese instinto
que se resiste a abandonar el combate diario
y a guardar energías en
combates ya acabados.
Granada no se rinde,
pero no represento a una ciudad entera.
¡Ésto sería de un narcisismo atroz
y el resto de mis paisanos me recordaría
con razón
que no me apropie el nombre
un trozo de geografía física y humana!
Podría corregir el nombre de este poema
y decir - yo no me rindo.
¿Les vale igual?
Comentarios
Publicar un comentario