Fotogramas

Es Madrid un cúmulo de edificios desordenados
desde mi ventana. 
Como cajas apiladas en un estante 
manchado,
el cielo ha vuelto a tener 
ese oscuro aire denso 
propio de estaciones de ferrocarril. 
En esos momentos 
en los que la tarde 
da una tregua,
aquí estás. 
Has venido a acompañarme 
y te debo un poema.
Sé que para tí no ha sido fácil,
pues has tenido que vencer barreras interiores,
¿quizás son sólo producto de mi imaginación? 
Mientras extraes fotogramas 
de este sucio atardecer anaranjado
me digo a mí mismo:
¡Qué suerte tiene un padre con una hija como tú!

Comentarios