Te juegan duro, por detrás, y no lo sabes

Te juegan duro, por detrás, y no lo sabes.
Ellos han decidido qué crimen cometiste.
Ellos han determinado qué castigo deben darte.
En sus vidas de luces de neón,
pasean erguidos
por pasillos bien amplios,
y en sus anchas terrazas
toman el lunch del domingo,
antes de ir a visitar a los abuelos,
en una bonita estampa de día festivo.
Escenifican paseos
por avenidas amplias,
luciendo la estirpe de la soberbia raza.
Se nutren de discursos,
grandes lecturas,
y proclamas.
Los hay también que hasta tienen una opinión
contraria,
compran libros en escogidas librerías,
y refundan teorías
sobre la base de lo construído en décadas.
No dan la cara, no lo necesitan.
Controlan los tiempos de la gestión.
Sus palabras son cuchillos afilados
que entran despacio por tu espalda.
Crees que pueden llegar a ser aliados,
pero sus únicos aliados son ellos mismos.
Les interesa:
el progreso de la humanidad a cuenta gotas,
y los beneficios netos
de sus inversiones a plazo fijo.
Es cierto, que la vida pública sería menos
sin estos grandes individuos.
Te juegan duro, por detrás, y no lo sabes.
O quizás sí : ya estás advertido.


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