Érase una vez un tal tio Antonio.
Según la familia,
todo un santo benefactor de gentes.
Según sus actos,
un tipo retrógrado, reaccionario,
oscuro y escurridizo
como una anguila
que en pos de convertirse en salvador
iba ganando espacio
y hegemonía
dentro de la jerarquía estructural.
¡¡Nunca le agradecimos
su desfachatez integral!!
¡Qué daño le hizo Humphrey Bogart
a la historia del cine!
Esos personajes grises que él interpretaba,
esas vidas al límite
de indivíduos casi marginales a la realidad
tuvieron gran calado en la sociedad.
La pose estudiada,
la cara del clásico perdonavidas,
cigarro en el labio
despidiéndose de la clásica actriz de Hollywood
en el aeropuerto de Kuala Lumpur.
Nos contaron
que él nos protegía,
que él era nuestro albacea bien amado...
Mire Señor, vuélvase a su casa y ocúpese de sus asuntos.
Según la familia,
todo un santo benefactor de gentes.
Según sus actos,
un tipo retrógrado, reaccionario,
oscuro y escurridizo
como una anguila
que en pos de convertirse en salvador
iba ganando espacio
y hegemonía
dentro de la jerarquía estructural.
¡¡Nunca le agradecimos
su desfachatez integral!!
¡Qué daño le hizo Humphrey Bogart
a la historia del cine!
Esos personajes grises que él interpretaba,
esas vidas al límite
de indivíduos casi marginales a la realidad
tuvieron gran calado en la sociedad.
La pose estudiada,
la cara del clásico perdonavidas,
cigarro en el labio
despidiéndose de la clásica actriz de Hollywood
en el aeropuerto de Kuala Lumpur.
Nos contaron
que él nos protegía,
que él era nuestro albacea bien amado...
Mire Señor, vuélvase a su casa y ocúpese de sus asuntos.
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