contaba mi madre,
que cuando nací,
volvió a casa en un día frío.
era junio,
pero las calles no estaban de su parte,
ni la sociedad tradicional
la respaldaba.
¡estaba muy feo eso de ser madre soltera
a finales de los setenta
en la burguesa Granada!
no contaba mi madre,
que cuando nací,
quiso arrojar mi cuerpo
como un despojo,
deshacerse de mí,
enterrarme
como al cadáver
del hombre con el que me había fabricado,
con sus propias manos
asesinarlo
por su despego.
sin embargo,
se dedicó
a la vida conventual,
a la crónica oscura
de la aldea quemada
familiar,
a ser Bernarda Alba sin querer serlo
tampoco contaba mi madre,
que cuando nací,
ya conocía estas historias,
y que, por eso,
ahora soy yo el que te las cuento
que cuando nací,
volvió a casa en un día frío.
era junio,
pero las calles no estaban de su parte,
ni la sociedad tradicional
la respaldaba.
¡estaba muy feo eso de ser madre soltera
a finales de los setenta
en la burguesa Granada!
no contaba mi madre,
que cuando nací,
quiso arrojar mi cuerpo
como un despojo,
deshacerse de mí,
enterrarme
como al cadáver
del hombre con el que me había fabricado,
con sus propias manos
asesinarlo
por su despego.
sin embargo,
se dedicó
a la vida conventual,
a la crónica oscura
de la aldea quemada
familiar,
a ser Bernarda Alba sin querer serlo
tampoco contaba mi madre,
que cuando nací,
ya conocía estas historias,
y que, por eso,
ahora soy yo el que te las cuento
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