Poemas de la ciudad fantasma (9) : Latin American Paul

Cuando Latin American Paul trató de zafarse
del control policial con tres mentiras,
el coche se detuvo,
y una pareja de los nacionales
le pidió la documentación.
Él arguyó que no la tenía encima,
que trabajaba en un hospital de la castellana,
llamado gregorio marañón.
El cerebro a veces bajo un miedo atroz
no coordina con la suficiente velocidad
respuestas coherentes.
El gregorio marañón no está en la castellana,
caballero.
Además comentó que entraba a las 10, y eran las 11.30.
Tres mentiras, tres y después vino la cuarta:
Cuando dió una dirección incompleta.
Esta cuarta mentira no consta en acta.
Suficientes para después
de su alegato sobre una propuesta de sanción,
decir que se fuera corriendo a la estación de tren,
o a la parada de autobús más cercana.
Latin American Paul no tardó demasiado en desaparecer
por el primer subterráneo que vio abierto.
Pero justo cuando entró en el subterráneo
se encontró a dos operarios arreglando una escalera mecánica.
Aprovechó una bajada al agujero de reparaciones para entrar
por una salida abierta y deslizarse como un alfil por la diagonal
de casillas negras del tablero hasta el andén.
Fin de la agonía. La vida continúa.

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