Atardece en Madrid
y mi ventana es una isla desierta
rodeada de un mar
por el que no surca ningún barco.
Tras los edificios,
los últimos rayos de sol
hablan
de un silencio prolongado.
Estas ciudades modernas
no lo son tanto.
Recuerdo, allá por mi niñez,
fuentes de agua en las que había nevado,
y en las que se formaban
estatuas de hielo,
sembrando los resbalones
sobre el gris asfalto.
Gentes que caminaban con prisa,
cafeterías que servían de refugio,
para el transeúnte trasnochado.
En la ciudad fantasma,
los locales no abren
y el problema global
sale al escenario.
De la representación teatral
de una pandemia,
poco o casi nada se ha hablado.
Todos hablan de cifras,
de muertos,
de lo que nos cuesta
tener los locales cerrados.
Consecuencias históricas
vendrán, por descontado.
Es una oportunidad para que el ser humano,
haciendo alarde
de una capacidad malabarista
mire en su interior,
y aprenda de sus errores.
Atardece en Madrid
y mi ventana es una isla desierta
rodeada de un mar
por el que no surca ningún barco.
y mi ventana es una isla desierta
rodeada de un mar
por el que no surca ningún barco.
Tras los edificios,
los últimos rayos de sol
hablan
de un silencio prolongado.
Estas ciudades modernas
no lo son tanto.
Recuerdo, allá por mi niñez,
fuentes de agua en las que había nevado,
y en las que se formaban
estatuas de hielo,
sembrando los resbalones
sobre el gris asfalto.
Gentes que caminaban con prisa,
cafeterías que servían de refugio,
para el transeúnte trasnochado.
En la ciudad fantasma,
los locales no abren
y el problema global
sale al escenario.
De la representación teatral
de una pandemia,
poco o casi nada se ha hablado.
Todos hablan de cifras,
de muertos,
de lo que nos cuesta
tener los locales cerrados.
Consecuencias históricas
vendrán, por descontado.
Es una oportunidad para que el ser humano,
haciendo alarde
de una capacidad malabarista
mire en su interior,
y aprenda de sus errores.
Atardece en Madrid
y mi ventana es una isla desierta
rodeada de un mar
por el que no surca ningún barco.
La humanidad espera
a que mejoremos como especie,
pero ese buen propósito,
es el que nos hace seguir caminando.
Comentarios
Publicar un comentario