Poemas de la ciudad fantasma (10) : Paul pisó las calles nuevamente

Paul pisó las calles nuevamente,
mirando hacia atrás todo amedrentado
cada vez que escuchaba
el zumbido de un motor
o a un coche cruzar la esquina.
Cambió rutas, itinerarios y coordenadas.
Del Norte se dirigió al Este.
Los barrios populares lo acogieron
siempre
con el austero saludo de la bienvenida.
Radios a todo trapo,
vecinos que vociferaban por los balcones,
éxtasis alcohólico
en la contención de la recién inaugurada
peste negra del siglo veintiuno.
Gentes que caminan junto a sus perros,
pensando en su estatus de dueño de can.
Jardines precintados,
se prohibe traspasar.
Oscuras calles sin niños,
locutorios de internet cerrados,
fruterías de todo a un euro
con las luces apagadas.
Ni un rastro de las luces blancas y azules
del coche patrulla.
Vuelta al domicilio por el mismo camino pero marcha atrás,
buscando atajos
para no ser visto en avenidas principales,
pradera para los depredadores de multas.
La ciudad fantasma
se exhibe
en el escenario de la pandemia,
una noche más
bajo un cielo rojizo
que es difícil de recordar
y Paul va superando de a poco sus miedos y sus traumas
con respecto a los gendarmes.


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