Microhistorias en la ciudad fantasma

No hay nada tan psicoanalítico como el concepto del otro

Érase una vez en Montevideo, dos perfectos desconocidos, que se encontraron de repente en una calle poco frecuentada. Él vivía en la otra esquina de la ciudad, iba caminando deprisa, porque llegaba tarde. Ella iba enfrascada en toda la problemática de su existencia, cavilando sus problemas y dejándolos fluir como caudal de un río que se agranda frente al mar. De repente, se miraron y se dieron cuenta que comprendían casi todas las historias del otro, y, en medio de aquel lugar extraño, oscuro y desangelado, se abrazaron y formaron una pequeña isla de amor, una forma de combatir queriéndose.  Desde entonces, los ves andar por allí y por allá, sin importarle el cómo ni el cuando. Beber el vino de las primeras uvas de Septiembre, subirse a tranvías solitarios cuando ya es de noche, agarrar el periódico por una página arbitraria y reirse de las noticias del mundo a carcajadas. Grace y el otro Paul son latin american friends, o al menos eso dice el otro Paul, al que le gusta bautizar los grandes momentos con el agua pagana de la desobediencia. Según Ernesto Sábato, nos salvaremos por los afectos, y en este mundo falso, que alguien hable de amor es ya toda una osadía.


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