La Corona y el Coronacircus

En la fase oscura del coronacircus, el rey emérito discutía acaloradamente con el rey en ciernes. Se decían todos los improperios posibles con tal de salvar la corona. Los más entendidos pensaban que un reciclaje de la monarquía era inevitable y hasta podía venir bien a tan magna institución. Pero fíjese qué curioso, hubo otros que pensaron que además del coronacircus, había otro circo itinerante que se abastecía de reyes antíguos de anchas cuentas corrientes, gracias pueblo, y reyes nuevos que se disfrazaban de republicanos, al ligarse a las hijas de la República... "¿Para qué quieren la República esos bastardos?", se preguntaban ambos después de salir de la luz de los focos, y en ya, en petit comité, en una casa de luces del extrarradio, escenifican una versión cutre del Decameron de Bocaccio, haciendo honor a la grandiosa decadencia de toda una saga.

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