Pasen y vean, vean y desvelen la sustancia última de la Humanidad, el acto primigenio del contraataque que se establece en este mundo loco de intereses creados por grandes compañías farmaceúticas, imperios que fabrican montones de armas para ser desplegadas en el tablero de ajedrez de una tercera contienda mundial y en sus prolegómenos, países que sufren el desgaste de la escasa inversión pública en la salud, pueblos que tienen que acatar el desempleo, la crisis económica y los ajustes. Medios de comunicación que desinforman y construyen el miedo, que es una herramienta poderosa para la dominación de las masas.
Pasen y vean, pasen y vean, y este no (o sí) es un cuento de hadas en el que hay un rey que captura a sus hijos en tres toneles y los manda cuesta abajo para comprobar cuál es el más resistente. Si uno de ellos aguanta, entonces será coronado rey.
El acto de supervivencia que ello conlleva tiene intrínseca una motivación que es la de la consecución de una hegemonía. La hegemonía atrae el expolio y la invasión, mecanismo en el que existen maestros y esclavos, pueblos dominadores y pueblos dominados mediante el utensilio de la guerra, en el sentido de Heráclito.
En el coronacircus todo vale, y la gente muere, claro. Pero no nos están contando cuál es la verdad que subyace a la mentira globalizada. No nos están diciendo cuál será el panorama desolador que tendremos que soportar cuando nuestra economía entre en quiebra más todavía y nuestro país se alíe con otro más poderoso en virtud de un acuerdo llamado tratado del atlántico norte, para robar por nosotros...
Faltan en este juego organizado la jirafa, el payaso y el funambulista.
También, el domador de leones y de tigres, el trapecista, el cantante y el fin de la función.
Pero la historia nos dirá quién es quién y resolverá incógnitas, desvelará secretos y seguirá ocultando verdades.
Pasen y vean, pasen y vean, y este no (o sí) es un cuento de hadas en el que hay un rey que captura a sus hijos en tres toneles y los manda cuesta abajo para comprobar cuál es el más resistente. Si uno de ellos aguanta, entonces será coronado rey.
El acto de supervivencia que ello conlleva tiene intrínseca una motivación que es la de la consecución de una hegemonía. La hegemonía atrae el expolio y la invasión, mecanismo en el que existen maestros y esclavos, pueblos dominadores y pueblos dominados mediante el utensilio de la guerra, en el sentido de Heráclito.
En el coronacircus todo vale, y la gente muere, claro. Pero no nos están contando cuál es la verdad que subyace a la mentira globalizada. No nos están diciendo cuál será el panorama desolador que tendremos que soportar cuando nuestra economía entre en quiebra más todavía y nuestro país se alíe con otro más poderoso en virtud de un acuerdo llamado tratado del atlántico norte, para robar por nosotros...
Faltan en este juego organizado la jirafa, el payaso y el funambulista.
También, el domador de leones y de tigres, el trapecista, el cantante y el fin de la función.
Pero la historia nos dirá quién es quién y resolverá incógnitas, desvelará secretos y seguirá ocultando verdades.
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