Y qué pasará cuando ya no seas joven

Tempus Fugit, carpe diem et memento mori 

Y... qué pasará cuando ya no seas joven, ni tu cuerpo sea un conjunto sugerente de curvas armónicamente establecidas
y en tus concavidades y convexidades ya no fluya un río, 
sino una lluvia seca e incolora, 
que no traiga riquezas ni sirva para la complacencia.
Y... qué pasará cuando no seas una imagen, 
una mujer objeto que lucir en galas frente a desconocidos, ni un hombre kleenex con el que presumir frente a las autoridades del pueblo en fiestas de guardar o en comidas con familiares.
La belleza pasa, como pasan los trenes en la estación y
Madrid, allá al fondo como elemento de un paisaje austero y urbano, que amortigua y testifica como notario.
Mas debes permanecer en la estructura del viejo edificio en el que vives desde que naciste.
Cuídalo porque en él vivirás hasta el último aliento de vida. 
Porque entonces, sintiéndolo mucho, ya no quedará nada. 

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