Frau Hollstein se movía a su antojo
por las calles de Madrid. Como paradigma de la Mujer Libre, no tenía que darle explicaciones a nadie.
Tenía modales elegantes y una sutil forma de ignorar a Paco, el recepcionista de un hotel de la plaza Mayor que solía interesarse por los encantos de tal esquiva Dama. Desde el comienzo de su conocimiento mútuo, ella se había aproximado con sigilo pero había establecido una situación de ventaja, en la que él, medio hipnotizado, no tenía el antídoto para contrarrestar el magnetismo de sus ojos, o para hacer acallar a las sirenas que empuñaban el musical arpa de su voz.
La leyenda cuenta que Paco fue expoliado en cuerpo y alma por Frau Hollstein y que no tuvo oportunidad para la réplica. En esta situación hipotética, Madame Bovary no habría soportado ninguna intromisión en su vida privada tampoco.
por las calles de Madrid. Como paradigma de la Mujer Libre, no tenía que darle explicaciones a nadie.
Tenía modales elegantes y una sutil forma de ignorar a Paco, el recepcionista de un hotel de la plaza Mayor que solía interesarse por los encantos de tal esquiva Dama. Desde el comienzo de su conocimiento mútuo, ella se había aproximado con sigilo pero había establecido una situación de ventaja, en la que él, medio hipnotizado, no tenía el antídoto para contrarrestar el magnetismo de sus ojos, o para hacer acallar a las sirenas que empuñaban el musical arpa de su voz.
La leyenda cuenta que Paco fue expoliado en cuerpo y alma por Frau Hollstein y que no tuvo oportunidad para la réplica. En esta situación hipotética, Madame Bovary no habría soportado ninguna intromisión en su vida privada tampoco.
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