Estimado compañero de piso:
Esta carta te la escribo para decirte que no todo el monte es orégano, y que estoy harto de tus dobles raseros infumables, del olor a tabaco en toda la casa, y al volumen de la radio en el carrusel deportivo. Las conversaciones sobre futbol son propias de taberna y una risa socarrona me invade cada vez que te escucho declamar de carrerilla lo que dijeron los periodistas de la cope. Tus teorías políticas no son válidas a mis ojos pero yo las escucho para aprender de qué está hecho el ser humano. Eso sí, te tengo que apoyar en lo que se refiere al pronóstico del tiempo, y a tus doctrinas sobre la psicología femenina en las que te veo "muy puesto, eso sí", y a saber de qué fuentes filosóficas bebes... ¡Ah, sí! El programa de Ana Rosa, el gran hermano vip, y la revista diez minutos.
Ahora andas como un adolescente enamorado, y ... ¡te felicito! Pero no me hagas partícipe de tu mundo, pues lo comprendo y lo detesto. Xiquet, Xiquet!
Esta carta te la escribo para decirte que no todo el monte es orégano, y que estoy harto de tus dobles raseros infumables, del olor a tabaco en toda la casa, y al volumen de la radio en el carrusel deportivo. Las conversaciones sobre futbol son propias de taberna y una risa socarrona me invade cada vez que te escucho declamar de carrerilla lo que dijeron los periodistas de la cope. Tus teorías políticas no son válidas a mis ojos pero yo las escucho para aprender de qué está hecho el ser humano. Eso sí, te tengo que apoyar en lo que se refiere al pronóstico del tiempo, y a tus doctrinas sobre la psicología femenina en las que te veo "muy puesto, eso sí", y a saber de qué fuentes filosóficas bebes... ¡Ah, sí! El programa de Ana Rosa, el gran hermano vip, y la revista diez minutos.
Ahora andas como un adolescente enamorado, y ... ¡te felicito! Pero no me hagas partícipe de tu mundo, pues lo comprendo y lo detesto. Xiquet, Xiquet!
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