Como un recuerdo que viene a mi mente,
mis pensamientos terminan conduciéndome
a la ira y a la necesidad de un olvido,
que es más importante que la persistencia
de una presencia.
Pero se trata de una ira que permanece aplacada,
congelada como
la base de un glaciar
y las ansias de destrucción no se materializan
porque se invoca de forma recurrente
al origen de un amor.
Si después del amor,
intentáramos destrozar todo indicio del mismo,
¿qué estaríamos depositando de nosotros mismos
en la construcción de una memoria amable?
Apartarme
como el viandante que evita una calle
porque está muy oscura,
porque existen presencias que me atemorizan
y que no me prestan la cuota de calma que preciso.
¡Qué difíciles son los trayectos de ida sin retorno!
Edificar desde la distancia y desde el respeto a los demás.
El otro entonces es uno mismo,
y me alejo del ejemplo de Edipo.
No necesito matar a mi padre, y casarme con la viuda.
¿Qué pensará entonces de mí la viuda,
en este mundo incivilizado?
mis pensamientos terminan conduciéndome
a la ira y a la necesidad de un olvido,
que es más importante que la persistencia
de una presencia.
Pero se trata de una ira que permanece aplacada,
congelada como
la base de un glaciar
y las ansias de destrucción no se materializan
porque se invoca de forma recurrente
al origen de un amor.
Si después del amor,
intentáramos destrozar todo indicio del mismo,
¿qué estaríamos depositando de nosotros mismos
en la construcción de una memoria amable?
Apartarme
como el viandante que evita una calle
porque está muy oscura,
porque existen presencias que me atemorizan
y que no me prestan la cuota de calma que preciso.
¡Qué difíciles son los trayectos de ida sin retorno!
Edificar desde la distancia y desde el respeto a los demás.
El otro entonces es uno mismo,
y me alejo del ejemplo de Edipo.
No necesito matar a mi padre, y casarme con la viuda.
¿Qué pensará entonces de mí la viuda,
en este mundo incivilizado?
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