NO SE ADMITEN PROTESTAS
Périssons en résistant
“Obermann” y “El sentimiento trágico”
Perezcamos resistiendo,
Aunque hostiles a la muerte,
Sin protestas. ¿Fin horrendo?
Nada sentirá lo inerte.
Esa evidencia no enmiendo.
JORGE GUILLEN
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Como gladiadores que conocieran
su destino fatal
antes de ser arrojados a los leones,
con el beneplácito de un César
que se muestre impávido ante nuestra suerte,
nos batiremos en combate.
Perezcamos resistiendo.
Perezcamos combatiendo.
Porque no hay mayor
regalo para uno mismo
y para la propia conciencia
que el de haber intentado
todo lo que está en nuestra mano.
Nadie aplaudirá. Nadie festejará.
Hay embajadores
de la desidia frente a nuestros ojos.
Ellos y Ellas hablan,
y enaltecen el verbo.
Creen estar en lo cierto
y pontifican con su decálogo de principios
heredados,
con su decálogo de lugares comunes
para grapar el expediente y pasar de puntillas
por una situación, en apariencia transitoria.
¡Adiós, diplomáticos indiferentes
que prefieren la charanga
y el viaje inconsciente
por tabernas
que proponen el discurso etílico de los que olvidan fácilmente!
Perezcamos resistiendo.
Y no le demos demasiado pábulo a los que nos sobornan
con palabras que anestesian,
ni a aquéllos que muestran falso interés.
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