Daniel Sants

Vino Daniel Sants, a la estación de Sants en Barcelona
a resolver un problema y así lo hizo.
Con la lógica aparente de una historia que debió acabar antes de tiempo,
podríamos replantear mil finales,
tirarnos de los pelos,
y patalear como los niños
a los que se les hubiera escapado el globo que más les gustaba,
pero ya es tarde.
La lección debe ser aprendida,
pero es dura de asumir.
La humildad es tan importante,
y aprender a vivir con ella
es básico.
No intentar ser lo que no se es.
Daniel Sants
nos recibió con el cartel de benvinguts,
pasen y vean.

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