Negra leche del alba te bebemos de noche
te bebemos a mediodía la muerte es un Maestro venido de Alemania
te bebemos en la tarde y la mañana bebemos y bebemos
la muerte es un Maestro venido de Alemania sus ojos son azules
te hiere con una bala de plomo con precisión te hiere
un hombre habita en la casa tus cabellos de oro Margarete…
«Todesfuge [Fuga de la muerte]», Paul Celan
Si no podemos sincronizar nuestras palabras,
si no podemos sincronizar el lenguaje que es construido
por estas palabras,
si no podemos sincronizar la vivencia que es construída
por el lenguaje fabricado por dichas palabras,
si no se puede sincronizar un posible amor
surgido de una posible vivencia de las vivencias posibles
derivadas de un lenguaje,
traído por nuestras palabras,
¿qué tal si dotamos a nuestro mensaje de silencio
y lo identificamos con el conjunto vacío?
La nada se eleva frente a un todo, ya que éste no complace.
Si no podemos sincronizar nuestras palabras,
¿por qué no sincronizamos nuestro silencio que habla
con la verdad impostergable?
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