Si me preguntas si la intransigencia llevó alguna vez
a algún lado,
no sé que responderte al respecto,
pero lo que está claro
es que la ambigüedad no es buena compañera.
Si me planteas la necesidad de una reconstrucción
de la teoría socialista para el siglo veintiuno,
y lo argumentas en términos
de tanto sistema fracasado en el siglo veinte,
por tanta ambición de poder del ser humano
que puebla la burocracia de toda estructura política.
Si, por otro lado, aludes a la lucha feminista,
a la eliminación de cualquier violencia contra las Mujeres,
contra el colectivo LGTBI,
a la guerra abierta contra la Pobreza,
contra el Subdesarrollo,
y si hablas de un problema fiscal
y de un sistema electoral injusto como el que tenemos
en la apática España,
tendrás mi aprobación, que no sé si esperabas,
pero espero que no sean sólo bonitas palabras
que hacer en salones caros,
para públicos de oído gourmet exclusivos.
Porque Mire Usté, Señor Sanches,
la clase obrera se juega algo muy importante.
Se juega que no haya más reformas del mercado laboral,
que no haya más empobrecimiento de la población,
que no se la trate como basura,
y se la haga cargar con la gran parte de la fiscalidad de un país.
Se juega poder compatibilizar su vida de trabajo
con su vida familiar.
Se juega su presente, y su futuro,
frente a la precarización del sistema público,
ante el sistemático expolio que sufre
a cargo del sector privado,
en el clásico laberinto de corruptelas,
concursos públicos amañados
que nuestra administración nos ha regalado
desde tiempos inmemoriales.
Nos jugamos que haya más y mejores escuelas,
más y mejores hospitales,
que la formación profesional sea cada vez mejor,
y que haya un proceso de industrialización serio,
frente una militarización cada vez menos investida.
¡¡Basta ya de palabras que adornan transacciones!!
a algún lado,
no sé que responderte al respecto,
pero lo que está claro
es que la ambigüedad no es buena compañera.
Si me planteas la necesidad de una reconstrucción
de la teoría socialista para el siglo veintiuno,
y lo argumentas en términos
de tanto sistema fracasado en el siglo veinte,
por tanta ambición de poder del ser humano
que puebla la burocracia de toda estructura política.
Si, por otro lado, aludes a la lucha feminista,
a la eliminación de cualquier violencia contra las Mujeres,
contra el colectivo LGTBI,
a la guerra abierta contra la Pobreza,
contra el Subdesarrollo,
y si hablas de un problema fiscal
y de un sistema electoral injusto como el que tenemos
en la apática España,
tendrás mi aprobación, que no sé si esperabas,
pero espero que no sean sólo bonitas palabras
que hacer en salones caros,
para públicos de oído gourmet exclusivos.
Porque Mire Usté, Señor Sanches,
la clase obrera se juega algo muy importante.
Se juega que no haya más reformas del mercado laboral,
que no haya más empobrecimiento de la población,
que no se la trate como basura,
y se la haga cargar con la gran parte de la fiscalidad de un país.
Se juega poder compatibilizar su vida de trabajo
con su vida familiar.
Se juega su presente, y su futuro,
frente a la precarización del sistema público,
ante el sistemático expolio que sufre
a cargo del sector privado,
en el clásico laberinto de corruptelas,
concursos públicos amañados
que nuestra administración nos ha regalado
desde tiempos inmemoriales.
Nos jugamos que haya más y mejores escuelas,
más y mejores hospitales,
que la formación profesional sea cada vez mejor,
y que haya un proceso de industrialización serio,
frente una militarización cada vez menos investida.
¡¡Basta ya de palabras que adornan transacciones!!
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