Que no te cambien los colores, Bandera Roja,
que no te vendan por treinta kopeks,
ni por tres puestos en un gobierno
de pseudoizquierda,
que no permitamos
que este trapo teñido de la sangre
de hombres y mujeres proletarios y proletarias
se convierte en mantel de una mesa
en la que los advenedizos y los oportunistas
se sienten a inflarse hasta hartarse,
mientras el Pueblo se desangra
y apenas ve solución.
Bien hecho, pero no es suficiente, Pablo Iglesias.
Porque pactar con los que se dicen socialistas,
implica comulgar con sus preceptos,
hacer propias las necesidades ajenas
y sus batallas del expolio.
El Gran Capital nada regala,
pero pensar que uno es capaz
de doblegar su músculo financiero
desde el interior de dicho músculo
es ser poco consecuente.
El enemigo es fuerte,
está bien armado,
eso lo sabes bien y
lo has experimentado.
Pero el alcalde del Pueblo juega a varias
bandas, mientras sonríe,
y dice no poder renunciar
a sus principios... ¿Acaso los tiene?
Y tú a estas alturas, ¿tienes sólidos principios socialistas?
No hemos de negociar
con los defensores de la democracia burguesa.
Debemos dejarles que ellos mismos se retraten
por sus atropellos.
que no te vendan por treinta kopeks,
ni por tres puestos en un gobierno
de pseudoizquierda,
que no permitamos
que este trapo teñido de la sangre
de hombres y mujeres proletarios y proletarias
se convierte en mantel de una mesa
en la que los advenedizos y los oportunistas
se sienten a inflarse hasta hartarse,
mientras el Pueblo se desangra
y apenas ve solución.
Bien hecho, pero no es suficiente, Pablo Iglesias.
Porque pactar con los que se dicen socialistas,
implica comulgar con sus preceptos,
hacer propias las necesidades ajenas
y sus batallas del expolio.
El Gran Capital nada regala,
pero pensar que uno es capaz
de doblegar su músculo financiero
desde el interior de dicho músculo
es ser poco consecuente.
El enemigo es fuerte,
está bien armado,
eso lo sabes bien y
lo has experimentado.
Pero el alcalde del Pueblo juega a varias
bandas, mientras sonríe,
y dice no poder renunciar
a sus principios... ¿Acaso los tiene?
Y tú a estas alturas, ¿tienes sólidos principios socialistas?
No hemos de negociar
con los defensores de la democracia burguesa.
Debemos dejarles que ellos mismos se retraten
por sus atropellos.
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