En la equidistancia

Esa equis
que se distancia
lo hace de forma equilibrada,
con respecto a puntos críticos
y para construir círculos positivos,
trata a cada uno de forma parecida,
obviando la identidad que subyace
a cada persona.
Es una idea semejante a la armonía
en un poema sinfónico,
a la ambigüedad de un texto
en su sonido,
en su significado,
en los signos y símbolos que reproduce.
Hay gentes que identifican la equidistancia,
como síntoma de salud en las relaciones humanas,
pero los equidistantes lo son,
porque su nivel de compromiso
también tiene un límite.
En el amor,
se apean del tren en la penúltima parada antes de llegar a él.
En el trabajo,
no rompen todas las lanzas posibles.
En el verso,
no se arriesgan al fallo
ni a cometer un atropello.
Los equidistantes
son científicos que escrutan
la utilidad
de una lucha o de una renuncia,
sin contemplar
más que la marca registrada
que dejan
en su función absolutamente democrática.

Comentarios