Cómo mides esta locura de
saber que llamo a tu puerta,
y es medianoche.
A tu puerta, que lleva cerrada
años.
Pues sé que no abrirás.
Y no lo harás
porque me he mirado
en tus ojos
últimamente
y he creído distinguir la mirada
del otro que mediatiza,
que está presente.
No hay ningún placer
en esta misión,
escasamente placentera.
Es posible que haya estado
perdiendo el tiempo,
pensando en la manera
de llamarte de nuevo la atención.
He dejado de divisar otros horizontes,
pero he viajado hacia el interior
de mí mismo,
y he conseguido desentrañar
auténticas marañas irresueltas.
No todo iba a ser un camino de arena.
Cómo mides esta locura,
de no haber admitido
que ya está bien
y que ya es la hora
para esbozar un adiós definitivo
y terminante,
que construya un punto y final,
a todas luces, necesario.
saber que llamo a tu puerta,
y es medianoche.
A tu puerta, que lleva cerrada
años.
Pues sé que no abrirás.
Y no lo harás
porque me he mirado
en tus ojos
últimamente
y he creído distinguir la mirada
del otro que mediatiza,
que está presente.
No hay ningún placer
en esta misión,
escasamente placentera.
Es posible que haya estado
perdiendo el tiempo,
pensando en la manera
de llamarte de nuevo la atención.
He dejado de divisar otros horizontes,
pero he viajado hacia el interior
de mí mismo,
y he conseguido desentrañar
auténticas marañas irresueltas.
No todo iba a ser un camino de arena.
Cómo mides esta locura,
de no haber admitido
que ya está bien
y que ya es la hora
para esbozar un adiós definitivo
y terminante,
que construya un punto y final,
a todas luces, necesario.
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