Como verdades construídas
por nuestros ancestros,
ahí se encuentran los dogmas
como piedras inamovibles de nuestro pensamiento.
Es por ello que cuando alguien osa contradecirlos,
la furia y la rabia aparecen en nuestro rostro,
porque son principios instalados
por alguien ajeno.
Si a lo largo de los años,
no hemos podido desmontar
la seguridad de un axioma imperturbable,
es el momento de empezar a cuestionarse
por qué tenemos atrofiado
el mecanismo de la duda.
Si a lo largo de los años,
hemos construído nuestros propios dogmas,
y practicamos una religión desde la certeza,
poco importarán los símbolos, los signos
de un lenguaje,
que impregna todo
de una naturaleza muerta.
¿Qué somos si no viento?
¿Qué somos si no río?
¿Qué somos y de qué estamos hechos?
¿Qué podemos conocer
y qué hemos de hacer?
No son preguntas mías.
Ya Kant se las planteaba.
Enfrentarnos a nuestros dogmas
de facto
y construídos por la urgencia y la necesidad
parece lo más importante.
Y sobretodo,
no dejar que nadie nos diga cómo hacer,
qué vestir,
y a qué aspirar.
por nuestros ancestros,
ahí se encuentran los dogmas
como piedras inamovibles de nuestro pensamiento.
Es por ello que cuando alguien osa contradecirlos,
la furia y la rabia aparecen en nuestro rostro,
porque son principios instalados
por alguien ajeno.
Si a lo largo de los años,
no hemos podido desmontar
la seguridad de un axioma imperturbable,
es el momento de empezar a cuestionarse
por qué tenemos atrofiado
el mecanismo de la duda.
Si a lo largo de los años,
hemos construído nuestros propios dogmas,
y practicamos una religión desde la certeza,
poco importarán los símbolos, los signos
de un lenguaje,
que impregna todo
de una naturaleza muerta.
¿Qué somos si no viento?
¿Qué somos si no río?
¿Qué somos y de qué estamos hechos?
¿Qué podemos conocer
y qué hemos de hacer?
No son preguntas mías.
Ya Kant se las planteaba.
Enfrentarnos a nuestros dogmas
de facto
y construídos por la urgencia y la necesidad
parece lo más importante.
Y sobretodo,
no dejar que nadie nos diga cómo hacer,
qué vestir,
y a qué aspirar.
Comentarios
Publicar un comentario