La historia de una ecuación de primer grado

Con cariño a tod@s l@s que se aproximan a las ecuaciones de primer grado por primera vez.

Érase una vez un número que iba disfrazado y al que todo el mundo que lo veía identificaba como incógnita. Resultó que por aquel tiempo en su pueblo eran las fiestas del Carnaval y otros números también se sumaban a un baile formando juntos una ecuación. Para identificar a los números disfrazados hubo que separarlos de los que iba sin disfraz. Una vez que estuvieron separados comenzaron a sumarse y a restarse y a multiplicarse y a dividirse según la música que tocaba la orquesta que distribuía paréntesis, corchetes y quebrados a diestro y siniestro.
Si un número disfrazado estaba en una de las zonas de la fiesta, izquierda o derecha, y quería viajar con el resto de números disfrazados tenía que cambiar su signo.
Si un número no disfrazado estaba en una de las zonas de la fiesta, izquierda o derecha, y quería viajar con el resto de números no disfrazados, tenía que cambiar su signo.

Al finalizar los disfrazados formaban grupo y los no disfrazados también.
Se quitaban la máscara siendo grupo y despejando, obteniendo el valor del número ya sin disfraz.


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