Gramsci, Odio gli indifferenti. Credo come Federico Hebbel che “vivere vuol dire essere partigiani”. Non possono esistere i solamente uomini, gli estranei alla città. Chi vive veramente non può non essere cittadino, e parteggiare. Indifferenza è abulia, è parassitismo, è vigliaccheria, non è vita. Perciò odio gli indifferenti.
Ante las declaraciones de Carmena sobre Venezuela
hay que reconocerle sus logros,
pero hay que subrayar su indiferencia sobre este asunto.
Como puntos positivos de actualidad:
Cruzadas medioambientales en Madrid,
que no están mal
y que hacen que nuestra ciudad sea más hermosa
y habitable,
planes de reforma del norte de Madrid,
siguiendo la guía de algún timonel,
ser gestora del cambio
interviniendo de manera lateral
en el proyecto mastodóntico
de grandes empresas multinacionales
que aspiran a convertir
a esa zona
en un segmento elitista y diferenciado.
Como puntos no tan positivos:
Ambigüedad, equidistancia, abulia, e indiferencia sobre Venezuela.
Que sí, que vean cuánto exiliado.
Que sí, que vean los diarios del sistema
promulgando mentiras institucionales
para acabar con el chavismo.
La lucha de Venezuela y del socialismo
es la lucha de todos los desheredados de este Mundo.
Es la lucha por tener una vivienda digna,
por poder comer a diario,
por poder aprender a leer y a escribir,
por tener lo básico.
Frente a ésto.
La injerencia estadounidense
que se aplica como águila imperial
sobre las reservas de petróleo, gas, y oro
no para repartirlo equitativamente
sino para su propio beneficio,
así funcionan las guerras del imperialismo.
Para no incurrir en un delito internacional,
entrenan esbirros. Entrenan militares golpistas
en sus campos de adoctrinamiento.
Entrenan traidores a la patria correspondiente.
Compran medios de comunicación.
Sobornan a jueces y a banqueros.
No les basta con poseer el control.
Quieren la eliminación total del enemigo.
En el cruento intercambio de disparos dialécticos,
el pueblo muere
y usted, querido lector, querida lectora,
sólo ve el titular de un periódico, o el letrero
que da pié a la noticia en un informativo de la BBC o de la CNN.
Estoy seguro que Bolivar deseó algo más
que una oligarquía
del petrodinero, una clase media que agarraba migajas
de ese petrodinero,
y una inmensa masa que vivía en la pobreza más rotunda.
Esta Venezuela es mejor que la anterior.
Es más justa, es más equitativa.
Pero tiene en sus tierras saboteadores a sueldo,
paramilitares colombianos a sueldo de Washington que siembran
el terror,
paramilitares venezolanos capaces de vender a su madre
por un puñado de dólares, al más puro estilo Sergio Leone.
Odio a los indiferentes, como diría Gramsci,
y es más,
creo que nos desvinculamos sobre la palabra socialismo
con toda su semántica, demasiado pronto.
Ante las declaraciones de Carmena sobre Venezuela
hay que reconocerle sus logros,
pero hay que subrayar su indiferencia sobre este asunto.
Como puntos positivos de actualidad:
Cruzadas medioambientales en Madrid,
que no están mal
y que hacen que nuestra ciudad sea más hermosa
y habitable,
planes de reforma del norte de Madrid,
siguiendo la guía de algún timonel,
ser gestora del cambio
interviniendo de manera lateral
en el proyecto mastodóntico
de grandes empresas multinacionales
que aspiran a convertir
a esa zona
en un segmento elitista y diferenciado.
Como puntos no tan positivos:
Ambigüedad, equidistancia, abulia, e indiferencia sobre Venezuela.
Que sí, que vean cuánto exiliado.
Que sí, que vean los diarios del sistema
promulgando mentiras institucionales
para acabar con el chavismo.
La lucha de Venezuela y del socialismo
es la lucha de todos los desheredados de este Mundo.
Es la lucha por tener una vivienda digna,
por poder comer a diario,
por poder aprender a leer y a escribir,
por tener lo básico.
Frente a ésto.
La injerencia estadounidense
que se aplica como águila imperial
sobre las reservas de petróleo, gas, y oro
no para repartirlo equitativamente
sino para su propio beneficio,
así funcionan las guerras del imperialismo.
Para no incurrir en un delito internacional,
entrenan esbirros. Entrenan militares golpistas
en sus campos de adoctrinamiento.
Entrenan traidores a la patria correspondiente.
Compran medios de comunicación.
Sobornan a jueces y a banqueros.
No les basta con poseer el control.
Quieren la eliminación total del enemigo.
En el cruento intercambio de disparos dialécticos,
el pueblo muere
y usted, querido lector, querida lectora,
sólo ve el titular de un periódico, o el letrero
que da pié a la noticia en un informativo de la BBC o de la CNN.
Estoy seguro que Bolivar deseó algo más
que una oligarquía
del petrodinero, una clase media que agarraba migajas
de ese petrodinero,
y una inmensa masa que vivía en la pobreza más rotunda.
Esta Venezuela es mejor que la anterior.
Es más justa, es más equitativa.
Pero tiene en sus tierras saboteadores a sueldo,
paramilitares colombianos a sueldo de Washington que siembran
el terror,
paramilitares venezolanos capaces de vender a su madre
por un puñado de dólares, al más puro estilo Sergio Leone.
Odio a los indiferentes, como diría Gramsci,
y es más,
creo que nos desvinculamos sobre la palabra socialismo
con toda su semántica, demasiado pronto.
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