Die Lorelei - Heinrich Heine
Ich weiß nicht, was soll es bedeuten,
Daß ich so traurig bin;
Ein Märchen ans alten Zeiten,
Das kommt mir nicht aus dem Sinn.
Die Luft ist kühl und es dunkelt,
Und ruhig fließt der Rhein;
Der Gipfel des Berges funkelt
Im Abendsonnenschein.
Die schönste Jungfrau sitzet
Dort oben wunderbar,
Ihr goldnes Geschmeide blitzet,
Sie kämmt ihr goldenes Haar.
Sie kämmt es mit goldenem Kamme,
Und singt ein Lied dabei;
Das hat eine wundersame,
Gewaltige Melodei.
Den Schiffer im kleinen Schiffe
Ergreift es mit wildem Weh;
Er schaut nicht die Felsenriffe,
Er schaut nur hinauf in die Höh’.
Ich glaube, die Wellen verschlingen
Am Ende Schiffer und Kahn;
Und das hat mit ihrem Singen
Die Lorelei getan.
¡Cuántos marineros y pescadores habrán perecido
en algún rincón angosto de este río
al contemplarte como si la aparición de una sirena
del Rhin fueras!
Hechizo de amor.
Tu pecho repleto de un deseo
ve como, en la correspondencia,
el conjuro provoca la muerte del amado.
¿Acaso cabe la réplica o la protesta tras tu desaparición
entre las aguas?
Tu dulce y musical voz me ha fascinado
y conducido a este laberinto contenido
en todas las tierras por las que transito,
en todos los ríos por los que navego,
en todos los aires en los que vuelo,
en todos los mares que no he visitado,
mas ...
no sé cómo salir de él,
y, mientras dura el placer
de la admiración,
se acrecienta el peso de la melancolía
que surge de tus repentinas desapariciones.
Como una sirena del Rhin, ¡oh, Lorelei!
He naufragado y estoy herido de muerte.
Tan sólo queda que la mente se calme
y el espíritu repose
tras la tragedia de tu partida.
Volverás a mostrarte
en la gélida corriente
del mes de Enero,
pero ya no sé si serás tú,
la imaginada, inventada,
fantasía, espejismo, o realidad.
Ich weiß nicht, was soll es bedeuten,
Daß ich so traurig bin;
Ein Märchen ans alten Zeiten,
Das kommt mir nicht aus dem Sinn.
Die Luft ist kühl und es dunkelt,
Und ruhig fließt der Rhein;
Der Gipfel des Berges funkelt
Im Abendsonnenschein.
Die schönste Jungfrau sitzet
Dort oben wunderbar,
Ihr goldnes Geschmeide blitzet,
Sie kämmt ihr goldenes Haar.
Sie kämmt es mit goldenem Kamme,
Und singt ein Lied dabei;
Das hat eine wundersame,
Gewaltige Melodei.
Den Schiffer im kleinen Schiffe
Ergreift es mit wildem Weh;
Er schaut nicht die Felsenriffe,
Er schaut nur hinauf in die Höh’.
Ich glaube, die Wellen verschlingen
Am Ende Schiffer und Kahn;
Und das hat mit ihrem Singen
Die Lorelei getan.
¡Cuántos marineros y pescadores habrán perecido
en algún rincón angosto de este río
al contemplarte como si la aparición de una sirena
del Rhin fueras!
Hechizo de amor.
Tu pecho repleto de un deseo
ve como, en la correspondencia,
el conjuro provoca la muerte del amado.
¿Acaso cabe la réplica o la protesta tras tu desaparición
entre las aguas?
Tu dulce y musical voz me ha fascinado
y conducido a este laberinto contenido
en todas las tierras por las que transito,
en todos los ríos por los que navego,
en todos los aires en los que vuelo,
en todos los mares que no he visitado,
mas ...
no sé cómo salir de él,
y, mientras dura el placer
de la admiración,
se acrecienta el peso de la melancolía
que surge de tus repentinas desapariciones.
Como una sirena del Rhin, ¡oh, Lorelei!
He naufragado y estoy herido de muerte.
Tan sólo queda que la mente se calme
y el espíritu repose
tras la tragedia de tu partida.
Volverás a mostrarte
en la gélida corriente
del mes de Enero,
pero ya no sé si serás tú,
la imaginada, inventada,
fantasía, espejismo, o realidad.
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